Archivo 4: Ley Global de la Telepatía

Base de datos del Gobierno Mundial

Nombre del artículo: «Una aproximación a la telepatía, parte II: Ley Global de la Telepatía y consecuencias»

Palabras clave: Ley Global de la Telepatía, Registro Telépatas, Número de Identificación Telépata, tenita, regulador de ondas, Revolución del 66, Siham Furaha

Fechas clave: 2714, aprobación de la Ley Global de la Telepatía; 2766, inicio de la Revolución del 66

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La Ley Global de la Telepatía se aprobó en 2714 con el objetivo de regular la telepatía y garantizar así una convivencia pacífica entre los telépatas y los atelépatas.

Esta ley se basaba en tres puntos importantes.

El primero de ellos era el marcaje de los telépatas. A la edad de cinco años, se realizaba un test de aptitud a las personas portadoras del gen de la telepatía. Si el niño o niña tenía el gen activo y mostraba una telepatía funcional se lo inscribía en el Registro Telépata, se le asignaba un Número de Identificación Telépata y se marcaba un código identificativo en su espalda mediante una sustancia llamada tenita, invisible al ojo humano y que no podía ser eliminada. Si, por el contrario, ese niño o niña tenía una telepatía disfuncional, se lo declaraba ciego mental y se lo consideraba como atelépata a efectos prácticos.

El segundo punto era la prohibición del uso de la telepatía, salvo en espacios autorizados para ello. Para evitar que los telépatas pudieran leer libremente el pensamiento de los demás, se declaró como obligatorio el uso de los reguladores de ondas, también conocidos como aros, unos dispositivos que inhibían las funciones telepáticas.

El tercero era la escolarización de las personas telépatas en centros especializados donde, a parte de la enseñanza universal que se impartía en los demás centros educativos, se les enseñaba a usar su habilidad de forma respetuosa y legal.

La aprobación de la LGT generó muchas protestas, sobre todo por la inclusión del marcaje y la prohibición del uso libre de la telepatía. Durante los años siguientes, aparecieron algunos grupos radicales, e incluso terroristas, que intentaron tumbar la ley. Sin embargo, no tuvieron mucho éxito en sus reivindicaciones y cayeron pronto en el olvido.

El periodo entre 2730 y 2760 se caracterizó por una gran calma. El Gobierno Mundial hizo un gran esfuerzo para que los telépatas se sintieran integrados y para mostrar la cara positiva de la LGT y las ventajas que esta traía en la convivencia de todos los humanos.

Sin embargo, esta calma se vio truncada en 2766, cuando la pensadora y filósofa telépata Sihan Furaha hizo un seguido de discursos que luego recopiló en un libro de reflexiones, en los que cuestionaba las libertades telépatas y la conveniencia de seguir con la LGT tal y como la conocía, lo que volvió a reabrir el viejo debate. A este cambio de paradigma se lo llamó la Revolución del 66.

Algunas de las ideas principales de los textos de Furaha fueron:

  • ¿Deberían los telépatas tener más libertad para usar su sexto sentido?
  • ¿Es ético limitar uno de los sentidos del 20% de la población humana, para facilitarle la vida al otro 80%?
  • ¿Es ético identificar a los telépatas?
  • ¿No deberían ser los atelépatas que no quieren ser espiados los que usaran aislantes telepáticos?

La principal consecuencia de la Revolución del 66 fue el inicio de un movimiento social que proponía una reforma de la LGT para suavizarla. Hubo protestas, discursos, estudios, se escribieron ensayos y aparecieron asociaciones que lideraban ese cambio de pensamiento.

Las siguientes dos décadas estuvieron marcadas por el debate público, ya que con el resurgir de las reivindicaciones telépatas, también reaparecieron las exigencias antitelépatas que se oponían a ellas. Aquello derivó a su vez en una acción política que tenía como objetivo modificar la ley y aprobar una versión más laxa de la misma, que eliminara el marcaje y permitiera la creación de espacios de «telepatía libre».

Sin embargo, la propuesta de reforma no consiguió el apoyo necesario, por lo que ni si quiera entró a trámite para ser votada, lo que, en la década de los 90, ocasionó una escalada del radicalismo telépata.